Michael Owen se rompió ayer los ligamentos de su rodilla derecha en el partido que enfrentó a ingleses y suecos y, dada la gravedad de la lesión, podría despedirse del Mundial de Alemania. El delantero inglés será sometido, hoy, a un escáner que determinará el alcance de su lesión y que, seguramente, le descartará de la cita mundialista.
La ausencia de Owen, que podría estar de baja unos cuatro meses, complica la vida a un Eriksson que, sin duda, ha pagado un precio demasiado alto por lograr el liderazgo del grupo B. Con la recuperación de Rooney, parecía que se habían terminado los quebraderos de cabeza para una selección inglesa que deberá paliar, ahora, la baja de una de las piezas clave del engranaje inglés.



