Mal Polonia, muy por debajo de las expectativas creadas, que se jugaba el seguir en liza y mal por la anfitriona, que mantuvo la fragilidad defensiva y que no dio muestras de saber a lo que estaba jugando.
La primera parte estuvo dominada por el aburrimiento, sin apenas ocasiones y los minutos pasaban sin que ninguno de los dos fuera a por la victoria. Ballack, de nuevo en el once inicial germano, demostró no estar en su mejor nivel de forma y poco pudo aportar a una Alemania donde Podolski, la gran promesa, siguió sin convencer.
En la reanudación se esperaba ver un partido más atractivo, conscientes los unos y los otros de la importancia de la victoria. Es cierto que Polonia lo intentó durante todo el partido, pero sus limitaciones futbolísticas y su inocencia apenas castigaron a los alemanes, que ante otro rival más poderoso lo hubieran pasado mal.
Sin la efectividad de Klose y con los errores en defensivos, Alemania fue durante muchos minutos un equipo mediocre, que abusaba en exceso de los centros al área en busca del cabezazo del delantero de origen polaco. Lo mismo sucedía con Polonia, incapaz de trenzar jugadas desde el centro del campo que llegarán al área defendida por Lehman.
Los cambios de Odonkor y Neuville por parte de Klinsmann, que acertó plenamente en su decisión, introducieron aire nuevo en Alemania y dieron comienzo a una nueva fase en la que el combinado germano achuchó más a su rival. Odonkor desbordó la banda derecha y Neuville llegó con peligro a la portería de Boruc. Alemania comenzaba a buscar el gol con insistencia, pero Klose no tenía el día.
El trabajo se le facilitó a Alemania con la expulsión de Sobolewski por doble amonestación amarilla a falta de un cuarto de hora. Si con igualdad numérica Polonia no había creado apenas peligro, menos lo iba a hacer con un hombre menos. Con el partido roto en la medular, Alemania se fue hacia arriba aprovechando los errores en el pase del rival y poco a poco fue creyendo en sus posibilidades de marcar.
El preludio del gol llegó dos minutos antes del tiempo reglamentario con una doble ocasión de Klose y Ballack en la que, incrompensiblemente, ambos jugadores acabaron estrellando sus remates al larguero. El gol de Alemania se palpaba en el ambiento y, como no podía ser de otra manera, llegó en el último suspiro de partido, cuando se jugaba el minuto 91. Un centro milimétrico de Odonkor rematado por Neuville. Los dos reservar y los dos hombres claves en la victoria alemana.
Los tres puntos sitúan a Alemania en los octavos de final, mientras que mandan para casa a los polacos, que tras sus derrotas frente a Ecuador y Alemania tienen prácticamente imposible su clasificación.



